El segundo día no se sentía igual que el primero.
Ezequiel lo notó apenas cruzó la entrada de la Escuela de Investigaciones.
Ya no era el impacto del edificio ni el peso simbólico del lugar.
Era algo más interno. Más silencioso.
Ahora sabía dónde quedaba el aula.
Sabía el sonido de sus pasos en el pasillo.
Sabía que ese lugar no lo observaba… lo estaba poniendo a prueba.
Se sentó en la misma fila que el día anterior, pero esta vez su cuerpo estaba menos tenso.
Aun así, el estómago le dio un peq