Capítulo 78. La boda
La boda se acercaba. No la boda que había soñado alguna vez —en realidad, nunca había soñado con casarse en esas condiciones—, pero la presión había sido tal que no quedaba más que avanzar. Katherine había demostrado ser hábil: se mostraba dócil, cariñosa, con esos gestos que evocaban ese tiempo en que fueron amigos, en qué ella era un respiro en medio de caos. A ratos, Darren llegaba a creer que tal vez aquello podía funcionar, aunque cada noche, en el silencio de su habitación, la ausencia de