Capítulo 94. Noche larga
La noche era larga, y París parecía respirar con la misma agitación que Leiah.
Sentada en el borde de la cama, con una mano sobre el vientre, repasaba cada palabra que Darren había dicho. Intentaba convencerse de que todo seguía igual, que su vida estaba bajo control, que el amor —ese que había querido enterrar— no podía volver a arrastrarla.
Pero el temblor en sus manos la traicionaba.
No podía dejar de pensar en sus ojos, en el modo en que la había mirado, como si el tiempo no hubiera pasado.