48. El príncipe
Fausto.
Guadalajara, Jalisco. 10 de Mayo.
Mis hombres habían peinado la entera zona cuatro veces antes de cerrar el cementerio privado de la paz para mí.
Victoria a mi lado cabeceaba mientras la camioneta se movía entre las calles repletas de grandes tumbas y mausoleos de gente que alguna vez fue importante.
Ella me quiso acompañar y desgraciadamente yo no le pude decir que no, ya que se sabia lo mucho que Victoria respetaba a mi madre aun en su tumba.
La camioneta Cheyenne se detuvo en una