56. Pensé que seríamos algo que el destino no destruiría
Llegue a la planta baja con el terror intentando no mostrarse en mi cuerpo.
Me fui de largo hasta la entrada del centro de convenciones buscando alguna cara familiar, pero no vi ninguna.
Me trague la saliva acumulada cuando vi an Emmett ya en el estacionamiento esperándome tranquilo con la camioneta lista.
Cómo fui tan estupida para nunca sospechar de tantas escoltas. ¿Qué debía hacer? ¿¡A quien le podía pedir ayuda!?
Fausto tenia a todas las autoridades trabajando para el. Mi padrino y mi pa