20. ¡Denme un respiro!
Indra.
Camine por el pasto con los pies descalzos y el diminuto bikini blanco que Valentina me había rogado que usara.
Por supuesto me había puesto arriba su bata de satin dorada, porque no pensaba andar por toda la fiesta casi desnuda.
No tenía para nada la seguridad que mis amigas tenían sobre sus curvas.
Los lentes de sol metálicos que había comprado en una de mis idas a la plaza me ayudaron a mezclarme entre la gente.
Bendito domingo. Solo quería usarlo para dormir, pero Valentina y