21. Eres un chiste
Fausto.
—Deja que yo resuelva el tema del traslado del armamento — le dije a mi amigo ruso a través del celular que tenía pegado a mi oreja gracias a mi cuello ya que con mis manos libres estaba componiendo las agujetas de mis zapatos lustrados cafés.
Dos de la tarde y ya había atendido tres situaciones alrededor del país en un domingo.
Claro que Indra no entendería como de ocupada estaba mi agenda. Porque mi trabajo real, ella lo desconocía completamente.
—Ulises dijo que regresaría mañana,