29. Hermana
Indra.
Note las manos nerviosas de Victoria cuando no dejo de juguetear con su cadena de oro.
Mi soso vestido blanco le quedaba sumamente ajustado y demasiado sexy gracias a todas las curvas que al contrario de Victoria, yo nunca tendría.
Sus tenis neón hacían un extraño contraste con su inesperado atuendo. Pero después de todo, fue lo único que encontré en mi closet.
Dante me había devuelto la pequeña bolsa de Victoria después de realizar que efectivamente, Victoria no portaba ningún explos