24. Mamá
Indra.
Miré a Dante discutir con alguien por celular mientras buscaba, desesperado, las llaves dentro de una gaveta en el tocador de la entrada de su mansión.
—¡Que ya revisé todos los cajones, chingada madre! —no sé qué le contestaron por el celular, pero Fara, bien despierta dentro de su transportadora, comenzó a reírse.
Franco, como parecía ser su rutina, dormía plácidamente en la otra transportadora, ajeno al escándalo del hombre tatuado.
Hoy teníamos cita con el doctor de cabecera de los