18. Míos
Indra.
Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando miré el cuarto de hospital a través del cristal, desde el desolado pasillo.
La silla de ruedas en la que Dasha me llevaba no me permitió entrar al área de cuidados intensivos, donde mis dos... bebés estaban curándose. Llevaba más de una semana durmiendo en este hospital, sanando lentamente. Todavía sentía el dolor de la cesárea, ahí, clavado dentro de mí como un constante recuerdo.
Y aun así, con todo lo que había pasado en mi corta vida, no pude