17. ♀♂
Indra.
Respiré a través de la mascarilla como me lo pidió una enfermera. Algo tan sencillo se había vuelto una tarea casi imposible.
Mis ojos buscaron a Dante entre las luces blancas del quirófano.
¿Por qué me estaba pasando esto? ¿Fui yo quien puso en peligro a mi bebé? ¿Qué hice mal?
El nudo en mi garganta se volvió más pesado. Lloré, de nuevo, en medio del caos de personas extrañas rodeándome.
Cerré los ojos un segundo, pero la voz tensa del diablo me obligó a abrirlos.
—¡No te duermas! —or