—¡Mary, Mary! —la voz de Carlos la sacó de su ensimismamiento.
—Disculpa, solo pensaba —dijo ella, excusándose.
—No te hagas más daño —contestó Carlos, acercándose—. Trata de no pensar en cosas que ya pasaron. Disfruta el presente, date una oportunidad. Ya todo está organizado —agregó, dirigiéndose a una empleada—. Ella te mostrará tu habitación.
Dicho esto, se marchó. Mary quiso darle las gracias, pero él ya se había alejado. Mientras caminaba hacia su habitación, se dio cuenta de que todo est