Junior, aún consternado por la noticia, miró a Isabel, el amor de su vida, la mujer que amaba. ¿Cómo era esto posible? De sus ojos brotaron lágrimas, lágrimas que no pudo contener por más que intentó ocultarlas. Salió de aquel lugar a pasos agigantados; tenía ganas de vomitar. Aquello era terrible.
Isabel, junto a su madre y su hermano, abandonó el lugar sin decir una palabra. Michael se acercó a Carlos, quien aún permanecía arrodillado; lo levantó y lo llevó hasta el auto. Era mejor sacarlo de