El alivio volvió a Isabel. Se sentía segura nuevamente en su casa. La policía había asignado varios agentes para su protección, y ella misma había reforzado el sistema de seguridad privada. Eso la tranquilizaba.
Pasaba los días ocupada: haciendo llamadas, visitando abogados y representantes. Su relación con Juliana se había enfriado. Apenas cruzaban palabras, y rara vez se veían en el comedor.
Mientras tanto, Pedro comenzaba a hacer preguntas. Su curiosidad despertaba, y Juliana, sin dudar, dec