En los días siguientes, Isabel no hacía más que salir acompañada de su abogado. Se les veía muy ocupados, trabajando sin descanso en los asuntos legales y financieros. Mientras tanto, Juliana continuaba visitando a Pedro en el hospital, siempre acompañada de su hijo.
Michael, por su parte, estaba sumergido en su trabajo, pero no lograba dejar de pensar en Isabel. Aquella sensación le incomodaba profundamente, y eso lo irritaba. Nunca antes se había sentido así. Era como una frustración constant