De la noche a la mañana, la vida de Isabel había dado un giro sorprendente. De ser la reina del hogar, donde todo lo tenía y sus deseos se convertían en realidad, ahora estaba con lo poco que pudo empacar en una pequeña maleta. Dependía completamente de personas que, aunque buenas, seguían siendo extrañas para ella.
Nunca antes había lavado un plato, ni tomado una escoba para barrer, mucho menos para limpiar. Y ahora se encontraba realizando labores domésticas. Sin embargo, no le molestaba. Lo