SIENNA
Despierto con el cuerpo molido. Como si me hubieran arrollado las ruedas del destino… o de una aplanadora con nombre y apellido: Massimo Leone.
Me siento en la cama con una mano en la cabeza, intentando recordar en qué momento exacto decidí meterme en esto. Ah, sí. En el momento en el que ese idiota me dijo que me quería. Qué buena forma de joderme la vida.
La casa está llena de movimiento. Se escuchan pasos, puertas abriéndose y cerrándose, voces masculinas hablando en tonos bajos y pro