SIENNA
El aire es más denso hoy. No es solo la altura, es la historia del lugar. Cada piedra en el camino hacia la cabaña de entrenamiento carga con el peso de lo que se ha vivido aquí: gritos, caídas, sangre, sudor. Antes venía obligada, ahora camino por voluntad propia. O eso intento creer.
Voy detrás de Massimo y Matteo, en completo silencio. Escucho el crujido de las ramas secas bajo nuestras botas —porque, por supuesto, ya no estoy en pijama—, el viento entre los árboles, los pájaros aleján