SIENNA
Cierro la puerta con lentitud, sintiendo el peso del mundo en mis brazos. La habitación médica es la más cercana a la entrada de la mansión y, tras esa puerta, donde ahora resuena el silencio más brutal, está Massimo. Los médicos siguen entrando y saliendo con rostros rígidos, todos ellos marcados por la presión de haber tenido a la muerte demasiado cerca. Él está dormido, inconsciente, con tubos en la boca y vendas en el abdomen. Dicen que la cirugía acabó, que está estable, pero… aún n