9. Bienvenida
Indra.
Dante nos esperaba en el patio repleto de camionetas y de escoltas extranjeras.
El diablo estaba jugando toscamente con Samuel.
Cuando Dante me vio sus ojos recorrieron de pies a cabeza mi cuerpo, después el hombre le dio un trago a su cantimplora metálica.
Me cubrí el cuerpo lo mejor que pude con la gabardina de piel de oso hasta los tobillos.
Las esposas hacían más tedioso cualquier proceso aún cuando ya me había acostumbrado a ellas. Me las quitaban solo para cambiarme de ropa y bañarme.
La peluca de color azul me llegaba hasta los hombros.
El maquillaje cargado que me había puesto la mujer de la máscara de cara feliz hacía parecer mis facciones más puntiagudas y serias.
Debajo de la gabardina de piel de oso solo tenía un calzón color crema de tiro alto y sobre eso, un vestido de manga larga hasta las rodillas de malla nude tono que transparentaba mi muy delgado cuerpo dejando lo poco que me quedaba de pechos casi al aire.
Las botas de piel negras con tacón de aguja