10. La casa dorada
Indra.
Asentí cohibida y la puerta se abrió.
Por un segundo me sentí tan expuesta bajo la mirada de tanta gente. Pero pronto comprendí que todos estaban embobados viendo los bienes materiales. Por supuesto que yo no importaba.
Dante me jalo por un brazo para hacerme caminar rápido por la acera hasta las escaleras de un edificio que brillaba literalmente por las series de luces azules y verdes que estaban sobre todo el edificio.
"LA CASA DORADA".
Estaba escrito perfectamente en español sobre la entrada con luces blancas neón que solo provocaban que me sintiera mareada a cada segundo en medio de tantos destellos coloridos.
Una larga fila de personas esperaban para entrar.
Apenas apareció Dante con el porte de malandro, jeans rotos, tenis y suéter de militar lo dejaron pasar sin más. Nadie me pidió una credencial o algo, así que supongo que este lugar le pertenece a alguno de los aliados de Dante o al mismo diablo.
En el largo pasillo me perdí un segundo en medio de las luces psic