10. La casa dorada
Indra.
Asentí cohibida y la puerta se abrió.
Por un segundo me sentí tan expuesta bajo la mirada de tanta gente. Pero pronto comprendí que todos estaban embobados viendo los bienes materiales. Por supuesto que yo no importaba.
Dante me jalo por un brazo para hacerme caminar rápido por la acera hasta las escaleras de un edificio que brillaba literalmente por las series de luces azules y verdes que estaban sobre todo el edificio.
"LA CASA DORADA".
Estaba escrito perfectamente en español sobre