22. Todo es por ti
Indra.
Mire por la ventana la solitaria carretera hacia Playa del Carmen.
Fausto se mantenía a una distancia prudente de mi en el sillón de a lado dentro de la Suburban.
Su mirada parecía ida en el verde y amarillo de la naturaleza exterior.
Después de dejar Isla Mujeres esta era la primera vez que lo veía.
Parecía que el silencio se podía cortar con cualquier sonido.
Ni siquiera quería tragar mi saliva acumulada. No me apetecía que las miradas se posaran en mi.
Moví los dedos de mis pie