El viaje desde la prisión había sido silencioso, un preludio a la nueva vida que se abría ante Nathaniel Vance. La camioneta se detuvo frente a una casa de campo, recatada en comparación con la majestuosidad de la Casa Blanca, pero impecablemente cuidada, con un jardín florecido y un aire de tranquila dignidad. Era un refugio, un santuario lejos del ojo público y las tormentas políticas.
Vance bajó de la camioneta, sosteniendo a Ethan en sus brazos. El niño, ajeno a la gravedad del momento, mir