44. La Danza Obligada
La gala estaba en su punto más alto cuando la orquesta comenzó a tocar un vals lento. Las luces se atenuaron ligeramente, creando una atmósfera más íntima. Las parejas comenzaron a llenar la pista de baile, moviéndose al ritmo elegante de la música.
Isidora observaba desde su mesa, agradecida por el momento de respiro. La noche había sido agotadora emocionalmente, aunque exitosa. Cada conversación, cada sonrisa forzada, cada mirada evaluadora la había desgastado de maneras que no había anticipad