12. El Acercamiento de Franco
El suave y rítmico rasgueo del lápiz de grafito al otro lado de la puerta doble se había convertido en una tortura silenciosa para Matteo. No era el sonido de un llanto, ni de una maleta siendo empacada. Era el sonido del trabajo, de la concentración, de la paz que Isidora había encontrado en el ojo de su propio huracán. Ella había ignorado su amenaza, lo había enfrentado con su propia indiferencia, y eso era lo que más le hirió.
Matteo se puso de pie con una sacudida, incapaz de tolerar el sile