13. La Fachada de Pareja
Julieta se quedó de pie, observándola con una copa de vino. Su postura era elegante, pero la sombra que proyectaba en la pared era la de un depredador.
—No tienes nada que decir —afirmó Julieta, sin rodeos—. Matteo te humilló con Lucía porque te teme. Pero tu padre te humilló primero para proteger su propio legado. Lo que hagas mañana no es obediencia a ellos, es el precio de tu propia paz.
—Es mi precio, señora —respondió Isidora, con voz plana, asimilando la amargura de la verdad.
—Perfecto. E