CAPÍTULO 31 — Su primera Cena.
Amelia llevaba casi una hora frente al espejo. Y ya había perdido la cuenta de cuántos vestidos se había probado. Las prendas formaban montoncitos desordenados sobre la cama: beige, blanco, azul cielo, uno de flores, otro demasiado corto, uno tan simple que parecía para estar en casa y otro tan elegante que parecía para una boda.
—No, este es muy básico —murmuró mirando el reflejo y frunciendo el ceño. —Este otro… demasiado provocador. ¡Argh! Amelia, cálmate, es solo Erick… solo vas a comer sus