Pasaron los meses, y la mansión Blackwood estaba rebosante de vida.
Flores por todos lados… arreglos elegantes cubrían cada rincón, el aroma dulce inundaba el ambiente, los meseros corrían de un lado a otro y el organizador daba órdenes sin piedad, intentando mantener todo bajo control en medio del caos perfecto de una boda doble.
En la habitación principal… Amelia y Arabella observaban a las dos mujeres frente a ellas.
Por un lado, Miriam… con su cabello negro cayendo en suaves ondas sobre sus