CAPÍTULO 32 — El baile.
Erick regresó al sofá con un pequeño parlante en la mano, lo conectó al celular y empezó a buscar entre sus listas de reproducción. Amelia lo observaba con curiosidad, jugando nerviosa con el borde de su vestido. Cuando la música comenzó, ella abrió los ojos, sorprendida.
Eran los primeros acordes de su canción. Esa melodía suave, un piano dulce que los había acompañado en cientos de noches, que habían puesto cuando cocinaban juntos, cuando se duchaban, cuando hacían el amor, cuando soñaban con