El salón estaba en penumbra, iluminado solo por las pantallas encendidas y el murmullo constante de notificaciones y voces al otro lado del teléfono. Cada rincón vibraba con una energía contenida, como si el silencio solo existiera para dar paso a la guerra.
Sebastián cruzaba datos con la precisión de un cirujano, rastreando transacciones financieras, licitaciones ocultas y vínculos olvidados entre fundaciones de caridad y empresas fachada. Tomás hablaba sin descanso, reconstruyendo una red de