"Cuando el poder se fractura, las ratas no solo huyen: se venden."
Valentina no parpadeaba. Frente a ella, los documentos digitales destellaban nombres, fechas, conexiones. Cada línea era un hilo de sangre atado al corazón del Estado. Sebastián, apoyado contra la pared, la observaba en silencio. Su mente también giraba rápido, midiendo riesgos, anticipando movimientos.
—Necesitamos algo más que indignación —dijo ella, con la voz firme—. Necesitamos **acción legal inmediata**.
Él asintió.
—Y pre