La ciudad ardía en tensión silenciosa. La noticia sobre la orden de captura de Valentina aún no era pública, pero en los pasillos del poder se hablaba de una “limpieza inminente”. La fiscalía había sido cooptada, los jueces más independientes silenciados y la prensa amenazada. Era una guerra encubierta, y Valentina acababa de convertirse en una fugitiva de lujo.
Sebastián se enteró del movimiento por Víctor. No hubo necesidad de muchas palabras. En cuanto escuchó: “Activaron el protocolo de em