La muerte del senador Orjuela sacudió los titulares como un terremoto: “Accidente trágico en la autopista norte”, decían los medios. Pero los que sabían leer entre líneas entendían que aquello no fue casualidad. Fue una advertencia.
Valentina lo supo apenas leyó la noticia en la pantalla de su laptop. Cerró los ojos. Contó hasta cinco. Y luego hasta diez.
Sabía que Isabel no se iba a rendir.
Minutos después, su teléfono encriptado vibró. Era un mensaje de tres palabras:
> “Víctor está vivo.”
Su