El silencio de mi apartamento se sentía pesado, pero también reconfortante. El sábado por la noche, después de la visita de Dumas, la conversación con él y la confesión que me había hecho, me sentí más agotada que al inicio de la semana. La revelación de que Dumas tenía un pasado complicado con una exesposa, y la forma en que me había tratado en el edificio, había dejado una herida profunda en mi corazón. Me fui a la cama temprano, agotada por la montaña rusa de emociones, y me dormí sintiéndom