Capítulo 25: Calma

Al ver a Theo irse, me quedé parada en la entrada, la puerta abierta detrás de mí. El aire del apartamento de Dumas se había vuelto denso, cargado de una tensión que superaba la incomodidad inicial.Dumas cerró la puerta con suavidad y el sonido resonó en el silencio del lugar. Su rostro, un minuto antes lleno de una ira justificada hacia su hermano, ahora reflejaba una tristeza profunda. Era un dolor que iba más allá del momento, un dolor antiguo que se asomaba por sus ojos. Se sentó en el sofá
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