El sol ardía sobre los cerros toscanos cuando Salvatore ajustaba la mira de su rifle, fijándose en la torre de vigilancia del castillete. A dos kilómetros de distancia, su equipo mantenía la posición en silencio, mientras Tony monitoreaba la pantalla del rastreador desde la cabina del camión blindado. La señal seguía firme, parpadeando en rojo sobre el mapa digital como un latido constante.
“Todo tranquilo por aquí”, dijo Tony por la radio, su voz baja para no atraer atención. “Ningún movimient