Al día siguiente Salvatore sostenía con fuerza el pasamanos. Su mirada era seria y concentrada —como el hermano menor de Máximo, se había ofrecido voluntario para dirigir el operativo mientras Maximo se recuperaba.
“¿Estás seguro de que no deberíamos esperar la autorización final de Máximo?” preguntó Dante desde el asiento del copiloto, volviéndose un instante para mirarlo. “Él siempre quiere estar al frente en estos casos”.
Salvatore negó con la cabeza, con determinación en cada gesto. “No h