Apenas se disiparon los ecos de la conversación entre Ilein y Luca, ella acudió al jardín. Ya estaba bastante recuperada y no podía perderse ese momento. Florencia y Camila irrumpieron con mucha energía, como si llegaran a un oasis después de un largo viaje.
Florencia exclamó, abrazando a Ilein con mucho afecto, tratando de protegerla de la tristeza que se notaba en ella:
—¡Mis queridas! ¡Moría de ganas de verte y de conocer al famoso Luca!
Camila, siempre observadora y estratega, le explicó