La presencia de Máximo Moretti aún pesaba sobre la vida de Ilein. La declaración de mudarse juntos había dejado abierta una herida que seguía sensible, lista para abrirse ante el más mínimo roce.
Durante toda la noche, se había despertado sobresaltada, reviviendo las exigencias y la presión que Máximo ejercía sobre ella; el mudarse juntos sería una forma de afianzar su control, de mantenerla a su lado y bajo su dominio en todo momento. Esos pensamientos la atormentaban, impidiéndole conciliar e