Mientras Alessandro Conti se alejaba de Milán con Julliano, Máximo Moretti ya estaba en marcha. Había activado todos los protocolos de emergencia: su equipo de seguridad especial se disponía en puntos clave de las carreteras; Marcelo coordinaba con la policía para cerrar los accesos a las autopistas; Salvatore había conseguido información de sus contactos en el mundo del transporte sobre vehículos sospechosos en la zona; y Toni se había quedado con Camila para mantener la calma y evitar que la