El sol comenzaba a descender sobre los tejados de Milán, tiñendo el cielo de tonos naranjas y rosas que se reflejaban en los cristales del apartamento Moretti. Susy terminaba de colocar los últimos detalles en su peinado, frente al espejo del baño, mientras el apartamento permanecía en silencio —Ilein había salido temprano hacia el taller y aún no había regresado.
De repente, sonó el timbre de la puerta. Caminó hasta el hall con curiosidad; no esperaba a nadie en ese momento. Al abrir la puerta