Susy se sumergió en el recuerdo de su piel contra la de ella, del dolor que se convirtió en un éxtasis tan abrumador que borró el mundo.
Se despertó con las sábanas enredadas y un anhelo profundo y pulsante entre sus piernas. Su cuerpo, que había sido un territorio desconocido hasta ayer, ahora gritaba un solo nombre: "Salvatore".
Había perdido la noción del tiempo recordando cómo Salvatore la detiene junto al sofá. Ella no ofrece resistencia; él puede notar sus ojos bajos, su respiración ya