Las luces del hospital cortaban la oscuridad de la madrugada cuando Máximo irrumpió por las puertas de emergencia. Su rostro, marcado por la angustia y la furia, se volvió hacia Toni, quien esperaba en el recibidor con la mirada baja.
—¿Dónde está ella?
—En la sala de observación 3B, Máximo. El médico acaba de terminar de suturarle el brazo.
Sin decir más, Máximo avanzó por el pasillo blanco y brillante, sus pasos resonando con una determinación que intimidaba a quienes se cruzaban en su cam