—Para que pagara sus estudios, ¿no escucha? —repliqué con firmeza—. Eso no significa que pudiera usarla para cualquier cosa, mucho menos para contratar una boda completa sin mi autorización.
—Los pagos fueron realizados durante varios meses y nunca recibimos un reclamo de su parte —insistió.
—Porque creía que correspondían a los gastos universitarios de mi hermana —mentí—. Según tenía entendido, Camila pagaba su boda con los fondos de mi padre.
—Nosotros ya hemos prestado gran parte del servici