Conduje directamente hacia Márquez y Asociados, el estudio jurídico donde trabajaba desde que terminé la universidad. Aquel lugar me abrió las puertas cuando todavía era una abogada recién graduada y nadie estaba dispuesto a confiarme un caso importante.
Alejandro Márquez, el dueño del estudio, fue quien decidió darme una oportunidad. Después de verme ganar mis primeros juicios, comenzó a entregarme casos más grandes hasta convertirme en una de las abogadas más importantes de la firma.
Siempre