Él necesitaba aquel departamento mucho más de lo que yo necesitaba vendérselo. Ahora podría instalarse frente a su exesposa e intentar recuperarla, aunque eso ya no era asunto mío.
A pesar de mi necesidad de abandonar el país, no había perdido un solo dólar del verdadero valor de la propiedad.
Me dirigí hacia el ascensor que llevaba al último piso, donde se encontraba mi despacho y Leandro que me esperaba.
Antes de llegar, mi celular volvió a sonar. En la pantalla apareció otra vez el número d