Capítulo 1
El aire en la cámara subterránea de la Quinta do Sangue estaba cargado de un zumbido eléctrico y el olor metálico de los servidores de alta potencia, un contraste violento con el aroma a roble y tierra de las cavas superiores. Pero para Alessandra Leão, el mundo se había quedado en silencio. Sus ojos, fijos en la mujer que manipulaba los monitores con una destreza gélida, no podían procesar lo que veían.
Elena Leão se giró lentamente. Ya no era la figura frágil y vestida de seda q