Inicio / Mafia / Pacto De Sangre / Capítulo 4: Sombras del Pasado
Capítulo 4: Sombras del Pasado

​Alessandra subió al loft con los pies ardiendo, pero el dolor físico no era nada comparado con el torbellino en su pecho. Encontró una de las camisas de Dante, una prenda de algodón negro que le quedaba como un vestido corto, y se quitó el satén rojo manchado de sangre de su padre. Al verse en el espejo del baño, apenas se reconoció: el maquillaje corrido, el cabello desordenado y una mirada que había perdido la inocencia en una sola noche.

​Cuando bajó, Dante estaba frente a una pared llena de monitores. El resplandor azul de las pantallas iluminaba las cicatrices de sus brazos.

​—No sabías nada, ¿verdad? —dijo él sin girarse, como si hubiera estado leyendo sus pensamientos.

​—Te lo dije, Dante. Mi padre me dijo que habías decidido irte, que habías aceptado un trato para manejar los negocios en Europa —respondió ella, sentándose en un taburete metálico, lejos de él—. Pasé meses esperando una carta, una llamada... algo.

​Dante soltó una carcajada amarga y caminó hacia un archivador blindado. Sacó una carpeta amarillenta y la arrojó sobre la mesa frente a Alessandra.

​—Tu padre no me envió a Europa, Alessandra. Me envió a una prisión de máxima seguridad en la frontera, bajo un nombre falso. Me acusó de ser el soplón que entregó el cargamento de los Cavallaro a la policía federal hace cinco años.

​Alessandra abrió la carpeta. Sus ojos recorrieron documentos judiciales, fotos de Dante golpeado en una celda y, lo peor de todo: una orden firmada con el sello de su padre, Franco Cavallaro.

​—Esto... esto no puede ser cierto —susurró ella, sintiendo que el aire le faltaba—. Mi padre te quería como a un hijo.

​—Tu padre me quería muerto porque sabía que tú me amabas más que a su legado —Dante se acercó, rodeando la mesa hasta quedar frente a ella—. Pero hay algo más. Mira la última página.

​Alessandra pasó la hoja con dedos temblorosos. Era una transcripción de una llamada interceptada. En ella, su padre hablaba con el patriarca de los Vancini, el padre de Dante. Estaban negociando su destierro a cambio de un territorio de apuestas ilegales.

​—Me vendieron, Alessandra. Tu familia y la mía hicieron un negocio con mi vida para mantener su estúpida paz —Dante golpeó la mesa, haciendo que ella saltara—. Y mientras yo peleaba por mi vida en una celda de dos por dos, tú celebrabas tus fiestas de cumpleaños con el dinero que pagaron por mi libertad.

​El silencio que siguió fue denso, cargado de una verdad que Alessandra no podía procesar. Su padre, el hombre al que acababa de ver morir y por el que había llorado, era el monstruo que había destruido al único hombre que ella había amado de verdad.

​—Por eso volviste —dijo ella, con la voz apenas audible—. No viniste a salvarme de la Triada Roja. Viniste a ver cómo caían los imperios que nos traicionaron.

​Dante la tomó de la barbilla, obligándola a mirarlo. Sus ojos ya no eran de hielo; ardían con una furia contenida que se mezclaba con algo que Alessandra reconoció con dolor: deseo residual.

​—Vine por justicia. Pero ahora que los viejos están muertos, tú eres la única Cavallaro que queda. Y el destino es irónico, princesa... porque para recuperar mi honor, necesito que tú te sientes en el trono de tu padre y me des lo que me pertenece.

​Alessandra sintió la calidez de los dedos de Dante contra su piel. El odio que debería sentir por él se estaba transformando en una alianza forjada en la traición de sus propios padres.

​—¿Y qué es lo que te pertenece, Dante? —preguntó ella, desafiante, a pesar de que su corazón latía con fuerza.

​Él no respondió con palabras. Se inclinó, invadiendo su espacio personal hasta que sus frentes se tocaron.

​—Todo —susurró él—. Empezando por tu lealtad.

​En ese momento, una alarma roja comenzó a parpadear en las pantallas de seguridad. Dante se tensó de inmediato, su mano bajando hacia su arma.

​—Nos encontraron —dijo, su tono volviendo a ser el del mercenario letal—. Parece que tu familia tiene más secretos de los que pensábamos.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP