El rascacielos de la Plaza Central se alzaba como un colmillo de cristal y acero contra el cielo negro de Cartagena. A las 01:25 AM, la zona estaba desierta, pero la tensión en el aire era eléctrica. Alessandra y Dante llegaron en un todoterreno negro, deteniéndose chirriando frente a la entrada de servicio.
Dante bajó del coche con un movimiento fluido, a pesar de la venda ensangrentada que asomaba por su manga. Cargó su rifle de asalto y miró hacia la cima del edificio, cuyas luces de emerg