El salón principal de la mansión Blackthorn vibraba con tensión. Los miembros de la manada se habían dividido en dos grupos claramente definidos, como si una línea invisible cortara la habitación. Brianna podía sentir las miradas sobre ella mientras permanecía en el umbral, observando la discusión que se desarrollaba con ferocidad.
—¡Es una distracción! —rugió Marcus, el beta de confianza de Damien durante años—. Desde que ella llegó, el Alfa no es el mismo. ¿No lo ven?
Varios lobos asintieron,